MARÍA GARCÍA DE JAIME: DE NATURALEZA ROMÁNTICA

El romanticismo en clave juvenil llega de la mano de María García de Jaime, que comparte con Cabinett su visión del amor a su pareja y a su hijo.

Llega la semana de San Valentín y con ella las mariposas en el estómago, las ganas de querer y sentirse querida y, también, de escapar del estrés de la rutina para disfrutar de una pausa en el tiempo con esa persona especial, ya sea tu pareja, tu madre, tu hijo o una amiga. Un ambiente bucólico en mitad de las montañas recuerda a una particular película en la que los vestidos largos estampados, los cuadros vichy y las botas cowboy son los protagonistas.

 

María García de Jaime se mimetiza con el entorno campestre que, junto con el mar, le da verdadera paz, le invita a olvidarse de todo y le aporta la dosis de energía necesaria para seguir. “Me parece súper necesario de vez en cuando poder escapar de la rutina para desconectar y coger fuerzas para lo siguiente que venga –comenta–. El contacto con la naturaleza me hace pararme, pensar y respirar, tres cosas que todos deberíamos hacer para que todo salga bien.”

 

 

“El contacto con la naturaleza me hace pararme, pensar y respirar, tres cosas que todos deberíamos hacer para que todo salga bien”.

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MARÍA GARCÍA DE JAIME

 

“Tomás y yo seguimos queriéndonos igual que antes, y nuestra relación ha cambiado porque nuestra vida ha cambiado, pero yo pienso que el amor no se gasta”.

María representa a la perfección el estilo rústico despojado de artificios, un estilo del que se ha ido adueñando a lo largo del tiempo y que, ahora, refleja su forma de ser. “Yo visto muy así, sencillo, romántico y con algún toque vintage… ¡Me encanta! –asegura–. Siempre que puedo cojo alguna camisa de mi abuela o algún cárdigan, y la mezclo con algo más actual”.

 

Su calidez y su sonrisa cercana enamoran a cualquiera, y es inevitable que su filosofía de vida no contagie optimismo. Hace tres años, cuando María y su pareja, Tomás Páramo, tenían 19 años, tuvieron al pequeño Tomás y de repente su mundo de dos se convirtió en un peculiar, pero maravilloso, universo de tres. En la sociedad actual ya casi no se apuesta por el amor a largo plazo, todo va muy rápido y a veces lo que importa está difuso, pero existen casos como el de María y su #LittleYoungFamily que redefinen la versión generalista del amor para luchar por hacer la suya. “Tomás y yo seguimos queriéndonos igual que antes, y nuestra relación ha cambiado porque nuestra vida ha cambiado, eso sí, pero yo pienso que el amor no se gasta”, explica. “Son amores diferentes. El amor a un hijo es algo inexplicable, solo quien tiene hijos sabe de lo que hablo, y los tres nos queremos muchísimo”.

Después de cuatro años juntos, María confiesa que le siguen encantando los regalos sentimentales y, aunque los dos son muy detallistas, admite que es Tomás el que lleva las riendas del romanticismo en su relación. “No es romántico como en las pelis sino que es romántico a su manera y eso es lo que más me gusta”, dice. ¿Su último gesto? Pedirle matrimonio a María en su ciudad favorita, Roma.

 

“Fuimos al Jardín de los Naranjos en Roma, un sitio precioso desde el que se ve toda la ciudad y el atardecer, Tomás es un loco de los atardeceres y me pareció lo más normal del mundo que me llevara ahí a ver el atardecer, aunque sí que estaba alucinada con el sitio –relata–. Me empezó a decir cosas preciosas y cuando acabó se quedó un poco callado y sacó el anillo, se arrodilló y me dijo que si me quería casar con él. No le dije ni que sí ni miré el anillo, solo gritaba que me casaba como loca, estaba emocionada. ¡Fue un día precioso del que nunca me olvidaré!”.

 

 

Cool Committee #13

Nuria Roca


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